Indagando y aprendiendo en comunidad (1): Introducción y fundamentación teórica

INTRODUCCIÓN

En las últimas décadas del pasado siglo la sociedad fue evolucionando al compás de los diferentes avances tecnológicos, dando lugar a un mundo en constante evolución. Hoy en día, nuestro alumnado se enfrenta a una sociedad caracterizada por la liquidez y los cambios constantes, una sociedad donde los problemas vienen determinados por su incesante mutabilidad.

Teniendo en cuenta tal situación, ha ido surgiendo la controversia sobre si la enseñanza y los diferentes paradigmas educativos conocidos dan respuesta a las necesidades e intereses actuales de nuestros alumnos y alumnas. En este sentido, surge la cuestión acerca de si la educación ha evolucionado al mismo ritmo que nuestra sociedad, siendo capaz de preparar a los niños y niñas de hoy no solo para la realidad actual, sino para el futuro que les espera. Esto ha venido unido a un reclamo, por parte de determinados especialistas en el sector de la enseñanza, para promover un proceso de enseñanza-aprendizaje que facilite la comprensión de sucesos cotidianos con el objetivo de lograr el correcto desenvolvimiento de los individuos en su vida diaria.
Ante esta tesitura, se ve necesario “transformar paradigmas educativos en función de garantizar aprendizajes de calidad tendientes al desarrollo humano para todos a lo largo de la vida” (Avilés Dinarte, 2011, p. 134). Si queremos una educación de calidad, adaptada a las necesidades y requisitos de nuestra sociedad, es de vital importancia situar al alumnado, caracterizado por su perenne curiosidad, en el centro del proceso de enseñanza y aprendizaje.

De este modo, han florecido y madurado una gran variedad de tipos de aprendizaje, entre los que debemos destacar el aprendizaje por indagación, también conocido como Aprendizaje Basado en la Indagación (ABI), el cual tiene su origen en las ideas de John Dewey.

Como veremos a lo largo del presente documento, este método de aprendizaje se basa en la idea de obtener los conocimientos necesarios por medio de la resolución de problemas. Además, el aprendizaje indagatorio queda definido por su capacidad de potenciar la formación integral de las personas, formando ciudadanos caracterizados por poseer un pensamiento crítico, y fomentando la participación activa de los estudiantes en un proceso de aprendizaje que llama la atención por tener lugar de manera significativa. Como resultado obtendremos ciudadanos capaces de observar, con una actitud crítica, los acontecimientos que ocurren a su alrededor, pensando y razonando los porqués de la realidad social que les rodea.

De acuerdo con Gómez, este método enfrenta al alumno con su propia ignorancia, obligándole a salir de ella por medio del proceso de indagación, “el alumno construye el conocimiento y no se le da construido. De esta manera el aprendizaje es más profundo e intenso pues es el alumno el que participa activamente en su construcción” (Gómez, 2012, p. 1).

En definitiva y como bien afirman autores como Wells y Mejía sobre la puesta en práctica de este método de aprendizaje, “incrementa la propia comprensión de los temas y procedimientos que resultan importantes porque contribuyen a desarrollar aquello que la persona necesita saber y dominar” (Wells y Mejía, 2005, p. 4).

Durante el presente informe vamos a detallar en que consiste el aprendizaje basado en la indagación. En primer lugar, analizaremos la evolución de los principales paradigmas educativos, en las diferentes sociedades, hasta llegar a la actual necesidad de formar ciudadanos críticos con la capacidad tanto de resolver problemas de gran complejidad, como de alcanzar alternativas para resolver la gran variedad de obstáculos con los que se han de enfrentar en la actual sociedad; en este apartado pondremos especial énfasis en el constructivismo. En segundo lugar, nos centraremos en el concepto de aprendizaje por indagación, para ahondar poco después en su metodología. Pondremos de manifiesto las ventajas y desventajas de este aprendizaje. Antes de finalizar con la conclusión y la correspondiente bibliografía, expondremos un caso de estudio donde se pone en práctica un proyecto de enseñanza que tiene como base el aprendizaje por indagación.

1) FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA

Desde su aparición como elemento reproductor de una sociedad centrada en la industrialización, la educación escolarizada se ha caracterizado por la transmisión de conocimientos de forma unidireccional, utilizando la memorización como método fundamental para la adquisición del saber.

Ante esto, y a lo largo del siglo XX, surgieron diferentes paradigmas y concepciones educativas, a partir de las ideas de pensadores como Dewey, Piaget o Vygotsky entre muchos otros. Estos autores, en especial los tres últimos, se oponen al proceso tradicional de transmisión de conocimientos, basado en el enfoque conductista, y abogan por otorgar al alumnado un papel mucho más activo en el proceso educativo como veremos más adelante.

En este apartado vamos a abarcar la evolución de las concepciones existentes en la educación, pasando del denostado conductismo al constructivismo y, posteriormente, al conectivismo, con el fin de alcanzar una comprensión más profunda de los orígenes del Aprendizaje Basado en la Indagación.

1.1. Conductismo
Como hemos detallado previamente, la corriente conductista (también conocida como instructivista) fue la corriente dominante en los procesos de enseñanza y aprendizaje a lo largo del siglo pasado. Este enfoque está centrado en la supremacía del docente, quien juega un rol fundamental en el proceso educativo, siendo la fuente de conocimientos los cuales son transmitidos a un alumnado pasivo, inhibido por el profesor, y limitado a seguir las instrucciones dictadas por este para la consecución de los objetivos propuestos. En resumen, el alumno es el receptor pasivo de la información, quien es instruido por el docente.

Dentro de esta corriente se observa un uso del sistema escolar como medio de adoctrinamiento, siendo la base de la reproducción social y cultural, defendida por Bourdieu y Passeron, tan necesaria durante la era industrial para la formación de mano de obra. Sin embargo, el enfoque conductista fue cayendo en decadencia con la evolución experimentada por la sociedad durante el siglo XX, así como por la aparición de nuevos enfoques como el constructivista.

1.2. Constructivismo
El modelo constructivista está caracterizado por situar al estudiante en el centro del proceso de enseñanza y aprendizaje. Aquí el estudiante es el protagonista empoderado en medio de un proceso basado en la participación activa de los individuos, permitiendo la construcción del conocimiento y el desarrollo de un pensamiento crítico entre el alumnado. El docente, por su parte, tiene un papel fundamental como guía, en un proceso que incita al alumno a la exploración y el descubrimiento, orientándole en la búsqueda del pensamiento crítico.

Dentro del constructivismo debemos diferenciar entre varios enfoques, pero aquí nos centraremos en dos: el cognitivo, basado en las concepciones de Piaget, y el socio-cultural, basado en las ideas de Vygotsky. Es importante extraer que ambas formas de entender el constructivismo “comparten la idea general de que el conocimiento es un proceso de construcción genuina del sujeto y no un despliegue de conocimientos innatos” (Serrano y Pons, 2011, p. 3). La diferencia entre ambos radica en que en el constructivismo cognitivo se defiende la idea de que es el alumno, en su interacción con el ambiente y el entorno que le rodea, quien construye el aprendizaje; mientras que en las ideas de Vygotsky se otorga una mayor importancia al medio y el entorno social como elemento que facilita la interiorización y posterior construcción del aprendizaje.

Considerando el aprendizaje por indagación este quedaría encuadrado dentro del enfoque constructivista socio-cultural de Vygotsky, de ahí que profundicemos más sobre las ideas basadas en este modelo. De acuerdo con Serrano y Pons (2011), la forma de construir el conocimiento en este enfoque socio-cultural viene determinada por la organización del medio social, otorgando una gran importancia a las comunidades de aprendizaje. Al mismo tiempo, estos autores respaldan el hecho de que quien construye el conocimiento no es sino “un sujeto activo que interactúa con el entorno y que, aunque no se encuentra completamente constreñido por las características del medio o por sus determinantes biológicos, va modificando sus conocimientos” (Serrano y Pons, 2011, p. 4).

En definitiva, podemos decir que en el modelo constructivista el docente ejerce de orientador y guía del alumnado, en un proceso de construcción de significados y conocimientos basados en la comunicación y participación de los sujetos.

Dentro de este paradigma no solo podemos encuadrar el aprendizaje por indagación, sino otro tipo de aprendizaje en completa conexión con la indagación como es el aprendizaje significativo. Este último está basado en una propuesta teórica de David P. Ausubel, quien, en 1963, se plantea un modelo de enseñanza-aprendizaje basado en el descubrimiento. De acuerdo con Rodríguez (2011), esta teoría se ocupa de lo que ocurre en el aula y de cómo facilitar los aprendizajes, “Ausubel caracterizó el aprendizaje significativo como el proceso según el cual se relaciona un nuevo conocimiento con la estructura cognitiva de la persona que aprende” (Rodríguez, 2011, p. 32).

En resumen, esta teoría viene a exponer que en el proceso de enseñanza-aprendizaje los alumnos no parten de cero sino que aportan sus propias experiencias y conocimientos, las cuales condicionan lo que es aprendido.

1.3. Conectivismo
El conectivismo aparece en las últimas décadas como una tendencia innovadora enmarcada en la actual revolución digital. Surge de la mano de George Siemens como una respuesta a los cambios producidos por las nuevas tecnologías digitales y a las nuevas necesidades educativas de la sociedad, así como una forma de dejar atrás las antiguas teorías conductistas, cognitivistas y constructivistas criticadas por el propio Siemens.

Este modelo defiende la idea de que el conocimiento procede del aporte de todos y cada uno de los individuos, apoyándose en la estructura de redes para fundamentar los procesos de enseñanza (Osuna Acedo, Cantillo, Roura, Sánchez Palacín y Aparici, 2014).

En resumidas cuentas, de acuerdo con Eroles (2013), por medio del conectivismo la información se distribuye a través de una gran variedad de canales, siendo la propia tecnología quien nos la dosifica para darle uso en función de nuestras necesidades. Aquí cobran fuerza los Entornos Personales de Aprendizaje (PLE o Personal Learning Environments), los cuales otorgan libertad al alumnado para construir su propio modelo de aprendizajes, mientras que el papel del docente es el de guía del proceso.

 

 

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